Patio

Asociación Cultural por el Patrimonio de Marchena

El patio del Convento de Santa Isabel funciona como centro distribuidor de las dependencias conventuales.

Desde la época en la que los jesuitas regentaron estas instalaciones sus características no han variado, esencialmente. Si antes era el centro de las diferentes estancias jesuíticas, la misma función cumplió tras su expulsión, durante la estancia de las Beatas.

Según la planimetría disponible de finales del siglo XVIII, entre sus dependencias destacaban las dedicadas a las escuelas. Igual función cumplió desde finales del siglo XIX y XX en que las dependencias conventuales las regentan las Terciarias franciscanas de los Sagrados Corazones.

Un hecho significativo, digno de destacar, es que durante varios años de la década de los sesenta del pasado siglo XX varias dependencias de este convento se convirtieron en aulas para las alumnas del Instituto Laboral femenino, modalidad administrativa, que se implantó en 1965.

Tras la construcción del Colegio Concertado en la antigua zona de huerta del convento, inaugurado en 1977, las antiguas dependencias situadas este patio se han reconvertido. Están ocupadas bien por las monjas o bien como espacios relacionados con el centro educativo.

El patio comunica además con la iglesia, sacristía y Colegio, así como con las estancias de la planta alta donde su custodian tanto importantes obras de escultura y pintura como numerosos objetos de oro y plata. Son dignos de destacar: un lábaro de finales del siglo XVIII, una arqueta del arte nambán de Japón, una arqueta de nácar y numerosas reliquias.

En el centro del patio se conserva, desde el tiempo de los jesuitas, una magnífica fuente rodeada de naranjos que le dan una gran vistosidad.