Retablo del Niño hermoso

Asociación Cultural por el Patrimonio de Marchena

El retablo presenta dos calles retranqueadas y una hornacina que avanza en su calle principal. Dos delgadas columnas de estípites recorren los laterales de la hornacina hasta la zona del banco, donde se encuentra el sagrario.

No presenta un estilo homogéneo. La calle central es anterior a las laterales. Su decoración “es a base de hojarascas, rosas, veneras, cabezas de querubines y sencillas cornisas en la parte superior”.

En el ático hay un gran escudo de la Merced que parece que fue realizado con posterioridad.

La puerta del Sagrario, en madera tallada y policromada, contiene el emblema del cordero eucarístico.

La mesa de altar está realizada en madera tallada y dorada, de mediados del siglo XVIII, decorada con rocallas y ángeles: “En el centro presenta un escudo formado con el anagrama de Cristo, JHS, tres clavos bajo las letras y rodeado por una corona de espinas”.

Según un apunte documental, este altar también “fue altar de Ánimas, a la que se le concedieron indulgencias a mediados del siglo XVIII”.

El Niño, “…vestido con una túnica roja (…), presenta un rostro dulce y largos cabellos en bucles a los lados de la cara (…). Muestra una expresión ausente y mirada melancólica (…). Sobre su cabeza tiene unas potencias de plata (…) La figura se alza sobre una pequeña nube tachonada por cinco pequeñas cabezas muy redondas de querubines” y en la base una peana hexagonal de asas.

En las calles laterales se disponen sendas repisas con las imágenes de Santa Ana y San Joaquín, del taller de Olot, de finales del siglo XIX- principios del XX.