El lienzo representa a la Virgen, sedente entre un rompimiento de gloria, vestida como mercedaria y con el escudo de la orden a modo de broche prendiendo la capa. La Virgen entrega al Niño Jesús a San Cayetano de Thiene. El Santo lo acoge entre sus manos.
La escena representa un hecho ocurrido en la Basílica de Santa María la Mayor de Roma, el 28 de enero de 1528, cuando Cayetano se acercó a reverenciar las reliquias de la cuna de Jesús que allí se conservan.
Obsérvese que el santo viste sotana, alba y estola sacerdotales, y que en el suelo yace un capelo cardenalicio como renuncia a esta dignidad eclesiástica.
Un angelillo porta una rama de lirio, símbolo de la pureza del santo, mientras “un pajarillo (…) ostenta una palma y un corazón alado”.
Tres cartelas recogen una oración latina y en la inscripción inferior figura la fecha en que se realizó el lienzo, 1752.
La presencia de San Cayetano en los conventos mercedarios obedece tanto a la devoción que profesa la Iglesia a este santo como a una veneración específica en la orden de la Merced Descalza.
